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by • 20 marzo, 2015 • Qué visitarComentarios (0)985

El Puente de San Martín, fuente de leyenda

El Puente de San Martín es un atractivo más de la bella ciudad de Toledo.

Aunque se desconoce el año exacto de su construcción, existen documentos del S.XII que ya lo mencionan. Se cree que tal documentación se refiere a un puente de barcas situado en el paraje conocido como La Cava, que fue destruido por una gran riada, lo que propició la construcción del actual en el S.XIII. De obra gótica, formaba parte junto al Puente Alcántara del sistema defensivo de la ciudad.

La reconstrucción del Puente de San Martín origen de leyenda

Pocos años pasaron desde la construcción del Puente de San Martín cuando fue parcialmente destruido por la guerra entre Pedro I apodado el cruel y su hermanastro Enrique de Trastámara. Su reconstrucción da origen a su leyenda.

El arzobispo Pedro Tenorio muy preocupado por la fortificación de Toledo ante posibles amenazas futuras, mandó reedificar el puente a un prestigioso alarife.
Las obras comenzaron rápidamente ante la premura del arzobispo y el entusiasmo del alarife.
Su realización iba tal y cómo se había previsto, sin embargo, a medida que avanzaban, la ilusión del encargado de su levantamiento se iba desvaneciendo notablemente.

La mujer del alarife, no entendía el motivo del repentino hastío de su amado, y una y otra vez le interrogaba sobre los motivos. Su marido, día tras día le daba excusas varias, sin contarle la realidad que escondía.
Finalmente, ante la insistencia de la mujer y a pocos días de la inauguración del puente, el alarife le confesó el origen de sus males….

¡Había cometido graves errores en los cálculos y pesos del puente!

Estaba seguro que al retirar el andamiaje de madera que sostenía los cimientos del Puente de San Martín, ésta se vendría irremediablemente abajo, y era demasiado tarde para poner remedio alguno.

La mujer pensó en los días siguientes la manera de salvar tal escollo. Para evitar la deshonra de su marido se le ocurrió una única solución.
Amparada en la oscuridad de la noche, llevó a cabo el plan ideado. Se dirigió al puente y utilizando el fuego como aliado, prendió fuego al andamiaje. Los estruendos del desplome del Puente San Martín fueron amainados por la sonora tormenta de aquella noche.

Al amanecer los vecinos vieron con gran asombro el caos de la destrucción del puente. Atribuyeron el origen a los rayos de la tormenta. Días después, se reanudaron las obras, esta vez sin error alguno y finalmente el puente fue inaugurado.

Aunque había salvado la honra de su marido, su conciencia no estaba tranquila por lo que pidió audiencia con el arzobispo para espiar sus pecados. El arzobispo comprendió los motivos que originaron la acción de la mujer y le concedió su perdón. Además, quiso premiar la astucia e ingenio de la mujer y mandó colocar una pequeña estatua en el arco central del Puente de San Martín en honor a la valiente mujer.

Aún hoy se puede observar la figura de aquella mujer. Si consigues encontrarla, ya sabrás el porqué de su origen.

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